Escila y Caribdis
Instintivamente
miro hacia atrás, hacia el puerto que acabo de dejar. Hoy me toca llevar
tinajas de vino a algún rincón del mundo, todavía no sé cual. Por eso nos
embarcamos hoy, solos yo y mi mente, en esta precaria barca de madera y sogas y
fatigas y noches de luna. Amo el mar, pero lo respeto y le temo, no respetar al
mar es de arrogantes, creo yo; hoy particularmente me despierta una
desconfianza inusitada. Acomodo el rumbo y me procuro alguna distracción, que
hoy se llama limpiar los enseres.