Relatos
insoportables
Vuelvo
en un rato, voy a lo de Pablo a tomar unos mates, a la vuelta compro atún para
hacer una tarta para la cena puerta que se cierra, pasos amortiguados que
desaparecen mientras se baja una escalera, suspiro cargado de significancias
proveniente de la habitación ahora más vacía
Emilio, aprovecho que saliste para hacer esto que tanto me cuesta, para escribirte estas pocas palabras, porque todavía te amo, pese a todo todavía te amo, y es que esta decisión se cierra la reja del frente de la casa. El oído de Alicia, más sensible por el estado de quebradez y temor, escucha el rasguido de una pelota contra el asfalto, y risas de niños es muy difícil para mí. Me voy Emilio, ya no lo soporto más, sos muy violento, me vivís pegando y pegando y ya no sé si me querés o te acostumbraste a vivir conmigo, o si te quedás por los chicos, no sé. Por los chicos no te preocupes, yo los paso a buscar por la escuela y me los llevo conmigo; pero eso sí, tímidas lágrimas brotan del manantial ocular, lágrimas sinceras. El trazo de la lapicera sobre el papel acompaña la cruda narración, creando en el silencio absoluto un ambiente de incomodidad y pena de los chicos olvídate, no quiero que crezcan en este ambiente de violencia, son buenos chicos. Pero creeme que se me parte el alma con esto que estoy haciendo, no me es fácil, para nada. No te voy a decir a dónde voy a ir a quedarme porque no quiero que me encuentres, pero quédate tranquilo que ya tengo un lugar; por favor, no me busques el portazo de la reja del frente que hace levantar exaltada y contorsionada del horror a Alicia. Instintivamente guarda el papel en el bolsillo y mira por la ventana mientras se seca las lágrimas, que ahora son cuantiosas. Risas de niños pero pendejos de mierda, me van a romper la reja, vayansé a jugar a otra parte, será posible presurosa, Alicia se acomoda en la silla, saca el papel de su bolsillo, muy arrugado y con pequeñas marcas de agua; relee veloz, no le gusta en nada la redacción, guiada por sensaciones, inconexa Ay, Emilio, ¿por qué tenés que tomar? Siempre que te emborrachás nos cagás a palos a mí y a los chicos, no lo soporto más. Espero que entiendas, y que sepas que siempre te voy a amar, pero no puedo vivir así ahora las lágrimas caían sin cuidado, ininterrumpidamente; los sollozos, junto al rasguido de la lapicera, completaban la escena de desasosiego ay Dios, qué estoy haciendo la mano de Alicia temblaba; también su mandíbula Si alguna vez me amaste, por favor dejame libre, no sigas, no me busques. Perdoname Alicia mira de reojo el placard adosado a la pared; dentro del mismo, una valija vieja ya lista Espero que algún día entiendas y cambies, y si eso pasa podemos volver a probar. Espero que esto nos sirva a los dos, que puedas dejar de tomar que te hace mal, que entiendas que está mal que me pegues a mí o a los chicos, que puedas conseguir trabajo, que se mejore tu otra vez el ruido de la reja. Alicia, temorosa, se para para espiar por la ventana, pero no hace falta Chiqui, volví, Pablo se tenía que ir al cumple de la hermana la voz subía por la escalera, con pasos que horrorizaban a Alicia. Pobre, miraba hacia un lado, hacia otro, temblaba en todo su ser, miraba el placard, la carta, estaba paralizada, lloraba y se desgarraba por dentro. El picaporte resuena, entra él ¿Qué te pasa, estás bien? Ya traje las cosas para la cena. ¿Me estás escuchando? ¿Qué llorás? Alicia permanecía en un silencio extraño, que no era silencio; su llano era ahora una súplica embarrada de horror ¿Qué mierda te pasa?... ¿Eh? A ver, decime… el tono de voz era imponente, amenazador. Alicia estaba totalmente quebrada; por un segundo mira la nota en la mesa, una hilacha de papel, arrugada, con manchas de agua y una letra cada vez más inentendible ¿Qué es eso, una factura? ¿por qué no me avisaste que llegó el canal? A ver… con un gestó ágil pero violento, Emilio alcanza el papel y comienza a leerlo. Se percibía cómo la ira emanaba de su cuerpo tosco, Alicia ya no era una persona, era un andrajo vestido, empapado; moqueaba y lloraba y temblaba ¡DECIME YA MISMO QUE CARAJO ES ESTO, HIJA DE PUTA, DECIME! ¿TE IBAS A IR? HIJA DE PUTA, VENI ACÁ, VENI.
Emilio, aprovecho que saliste para hacer esto que tanto me cuesta, para escribirte estas pocas palabras, porque todavía te amo, pese a todo todavía te amo, y es que esta decisión se cierra la reja del frente de la casa. El oído de Alicia, más sensible por el estado de quebradez y temor, escucha el rasguido de una pelota contra el asfalto, y risas de niños es muy difícil para mí. Me voy Emilio, ya no lo soporto más, sos muy violento, me vivís pegando y pegando y ya no sé si me querés o te acostumbraste a vivir conmigo, o si te quedás por los chicos, no sé. Por los chicos no te preocupes, yo los paso a buscar por la escuela y me los llevo conmigo; pero eso sí, tímidas lágrimas brotan del manantial ocular, lágrimas sinceras. El trazo de la lapicera sobre el papel acompaña la cruda narración, creando en el silencio absoluto un ambiente de incomodidad y pena de los chicos olvídate, no quiero que crezcan en este ambiente de violencia, son buenos chicos. Pero creeme que se me parte el alma con esto que estoy haciendo, no me es fácil, para nada. No te voy a decir a dónde voy a ir a quedarme porque no quiero que me encuentres, pero quédate tranquilo que ya tengo un lugar; por favor, no me busques el portazo de la reja del frente que hace levantar exaltada y contorsionada del horror a Alicia. Instintivamente guarda el papel en el bolsillo y mira por la ventana mientras se seca las lágrimas, que ahora son cuantiosas. Risas de niños pero pendejos de mierda, me van a romper la reja, vayansé a jugar a otra parte, será posible presurosa, Alicia se acomoda en la silla, saca el papel de su bolsillo, muy arrugado y con pequeñas marcas de agua; relee veloz, no le gusta en nada la redacción, guiada por sensaciones, inconexa Ay, Emilio, ¿por qué tenés que tomar? Siempre que te emborrachás nos cagás a palos a mí y a los chicos, no lo soporto más. Espero que entiendas, y que sepas que siempre te voy a amar, pero no puedo vivir así ahora las lágrimas caían sin cuidado, ininterrumpidamente; los sollozos, junto al rasguido de la lapicera, completaban la escena de desasosiego ay Dios, qué estoy haciendo la mano de Alicia temblaba; también su mandíbula Si alguna vez me amaste, por favor dejame libre, no sigas, no me busques. Perdoname Alicia mira de reojo el placard adosado a la pared; dentro del mismo, una valija vieja ya lista Espero que algún día entiendas y cambies, y si eso pasa podemos volver a probar. Espero que esto nos sirva a los dos, que puedas dejar de tomar que te hace mal, que entiendas que está mal que me pegues a mí o a los chicos, que puedas conseguir trabajo, que se mejore tu otra vez el ruido de la reja. Alicia, temorosa, se para para espiar por la ventana, pero no hace falta Chiqui, volví, Pablo se tenía que ir al cumple de la hermana la voz subía por la escalera, con pasos que horrorizaban a Alicia. Pobre, miraba hacia un lado, hacia otro, temblaba en todo su ser, miraba el placard, la carta, estaba paralizada, lloraba y se desgarraba por dentro. El picaporte resuena, entra él ¿Qué te pasa, estás bien? Ya traje las cosas para la cena. ¿Me estás escuchando? ¿Qué llorás? Alicia permanecía en un silencio extraño, que no era silencio; su llano era ahora una súplica embarrada de horror ¿Qué mierda te pasa?... ¿Eh? A ver, decime… el tono de voz era imponente, amenazador. Alicia estaba totalmente quebrada; por un segundo mira la nota en la mesa, una hilacha de papel, arrugada, con manchas de agua y una letra cada vez más inentendible ¿Qué es eso, una factura? ¿por qué no me avisaste que llegó el canal? A ver… con un gestó ágil pero violento, Emilio alcanza el papel y comienza a leerlo. Se percibía cómo la ira emanaba de su cuerpo tosco, Alicia ya no era una persona, era un andrajo vestido, empapado; moqueaba y lloraba y temblaba ¡DECIME YA MISMO QUE CARAJO ES ESTO, HIJA DE PUTA, DECIME! ¿TE IBAS A IR? HIJA DE PUTA, VENI ACÁ, VENI.
Josefina
Moretta
Conmovedor, muy bueno, porque refleja la triste realidad de muchas..... a seguir luchando contra la violencia de género !!!!.....
ResponderEliminar